La piel arrugada pierde su sentido si no nos atrevemos a vivir libremente. Vivir libre no implica libertinajes o libertad física. Ser libre es otra cosa, es mirarse al espejo y sentirse satisfecho, es ser genuino, es atreverse a lograr en la vida lo que uno siempre quiso. Por lo menos para mí eso es libertad.

Hoy recibí la noticia de que un amigo de la familia murió. De los recuerdos que tengo de él puedo decir que en ninguno falta la música. No sé, siempre lo recuerdo y me vienen a la mente canciones. Es como si de sólo tenerlo en la mente, de manera espontánea, se configurara una banda sonora en mi mente para acompañar esas imágenes.

Su muerte fue abrupta, hace escasamente un mes le dio pulmonía y desde que lo hospitalizaron no mejoró más. Me duele mucho su muerte porque siento que en varias instancias el no fue libre. Él era una persona extraordinaria, con muchos logros y con una personalidad maravillosa, no obstante yo siento que no fue completamente libre.

De esta situación he aprendido que no puedo dejar para después mi búsqueda, que no puedo conformarme con lo que la vida me da. Yo quiero retar la vida y exigirle momentos buenos. Vida tenemos sólo una, y si dejamos para después la opción de vivir libres, se nos puede acabar el tiempo, antes de tiempo.

Por eso he decidido que soy libre y los días los viviré con intensidad.

La vida que conocemos tiene final, y mi travesía (mi turno en esta historia), la pienso aprovechar completa.

Hoy reafirmo que no me moriré sin antes haber intentado alcanzar mis sueños.

Mientras reflexiono sobre la lección que me ha dado esa muerte súbita, la banda sonora sigue aumentando y lo que suenan son canciones bellas.